No es fácil situar con concreción el nacimiento de las pérgolas modernas. Ya en el Renacimiento, los jardineros de las familias nobles trenzaban las ramas de los arbustos y sujetaban los troncos de los árboles para crear espacios cubiertos de vegetación en los que se pudieran proteger del sol. Estas construcciones se denominaban «túneles verdes», en alusión al tono que adquirían gracias al color de las hojas.

Este tipo de pérgolas naturales han llegado hasta nuestros días. En la mayor parte de los pueblos de España, encontraremos las típicas casas con superficies cubiertas de vegetación. A pesar de que lo más común es utilizar parras, también hay quienes se decantan por vegetaciones con menor mantenimiento como son las plantas enredaderas. Estas estructuras son consideradas pergolas, ya que, etimológicamente, el significado que tenía la palabra ‘pérgola’ en latín era el de «terraza cubierta con una estructura».

Pero al hablar de estas estructuras, no podemos olvidar la Gran Bretaña de los siglos XVIII y XIX. En esta época, los lords ingleses hacían notar su poder y riqueza a través de jardines elaborados con inmensas pérgolas en donde resguardar a todos sus invitados en las fiestas al aire libre. De la misma forma y en la Italia romana, las grandes villas contaban con pérgolas que cumplían dos funciones. La primera era compartida con los británicos de siglos después. La segunda, servir como recolectores de agua para las épocas de sequía.

Pero hoy en día, ya no es necesario ser un Lord inglés para poder disfrutar de tu jardín todo el año. Con nuestra gran gama de pérgolas, podrás seleccionar la que mejor se adapta a tus necesidades, ya que disponemos de una gran selección de pérgolas bioclimáticas, de aluminio, de madera… Y si lo que necesitas es un toldo, también podemos ayudarte.

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